Dos robots de la Campus me impresionaron especialmente.

Este bebé de dinosaurio me tuvo enamorada durante toda la Campus. Tenían que haberlo no visto, sino tocado, en cuanto lo rozabas acercaba la cabeza cerrando los ojitos como un perro. No podía evitar una sonrisa idiota cada vez que veía las imágenes al editar.

Pleo

¿Cómo puede un montón de plástico y tuercas darnos ternura? Realmente, me generaba algo hermoso, pero luego, al pensarlo, me sentía rara: “estoy sintiendo verdaderas…